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ARTÍCULO TÉCNICO
GESTIÓN DE
Espacios
sala de ordenadores, ahora todos los
alumnos tienen su PC y muchos son
más potentes y nuevos que los de
la propia universidad, pero necesitan
enchufes, tarea casi de competición
en algunos sitios el conseguir enchu-
farlo a la red. Hay mobiliario obsole-
to, incómodo y muchas veces insu-
ficiente. Hay sillas en las aulas, pero
fuera de ellas se piensa que no ha-
cen falta. Nos encontramos en mu-
chos sitios que los alumnos se sien-
tan en el suelo, en las escaleras, etc.
No es que les importe, ellos se adap-
tan, pero demuestra que no hemos
pensado en ellos al diseñar.
Y para acabar, ¿por qué no ser un
poco más comerciales? Otra de las
conclusiones transversales (y reco-
mendaciones) del estudio, es la ma-
yor apertura hacia el exterior en el
uso y acceso de los espacios de ser-
vicios que no son propiamente uni-
versitarios. Se observa una mayor
facilidad en la concesión de permi-
sos y, sobre todo, el cambio de po-
líticas que permite usarlos no sólo a
los estudiantes. En definitiva, es un
win-win
, aportando nuevos servicios
como bancos, farmacias, peluque-
rías, etc., a los alumnos y visitantes,
y para la universidad representan los
metros cuadrados más rentables en
muchas de las estudiadas. Esto es si-
milar a lo que ya diseñamos para las
empresas privadas, cuyos inmuebles
son tipo campus. Quizá algún día los
órganos rectores de las universida-
des se decidan a abrir al público no
estudiantil los gimnasios, oficinas o,
incluso, se alquilen las aulas o salas
para otros eventos no propios.
Reinventarse o desaparecer.
disponer de capital para invertir en
tecnología, en reformas o simple-
mente en reducir las tasas de matrí-
cula, lo que puede significar ser más
competitivo frente a la competencia.
Como se ha visto en el apartado
de espacios, los ratios de uso con res-
pecto al tamaño de los espacios dan
unos resultados muy bajos del apro-
vechamiento del mismo. Se reco-
mienda dotar de unos modelos de
TOC (
Total Ocuppancy Cost
) y TCO
(
Total Cost of Ownership
) para facilitar
la toma de decisiones sobre lo que se
invierte y lo que se obtiene, depen-
diendo de lo que se usen los espacios.
Se sabrá lo que cuesta explotar cada
metro y lo que supone ser el dueño,
a corto, medio y largo. Esto ayudará
con los planes de inversión y, como
nos ha sucedido en muchos casos, a
decidir dar un paso y cambiar.
Los alumnos son los verdaderos
usuarios o clientes de las universida-
des. Hemos notado que esto a ve-
ces se olvida, sobre todo, hablando
con personal más mayor. Hay mucha
más oferta y competencia docente
que hace años y ante planteamientos
como “sin estudiantes no habría uni-
versidad”, la respuesta es de incre-
dulidad, sobre todo, en las institu-
ciones con más solera o antigüedad.
Hay que dotar los espacios de tec-
nología, invertir en sistemas de co-
municación, de información, etc. Im-
plantar IT cuesta relativamente poco
pero hay que adecuar los espacios
también: se compran proyectores
pero no se pueden cerrar las corti-
nas o bloquear las ventanas y no se
ve bien, la señal de wifi es muy len-
ta e insuficiente, etc. Antes había una
decía al preguntarle por este tema:
“¿y qué hacemos con los libros?”. Es
difícil decir si llegarán a desaparecer,
pero lo cierto es que la documenta-
ción técnica ya sólo se edita en di-
gital, para cuando está impresa ya
no es actual. Si se analiza el coste de
cada metro cuadrado de biblioteca
quizá se haga algún cambio.
Algunas conclusiones del
estudio
Aunque el informe está abierto y
se sigue trabajando, ya que el obje-
tivo es que sea un observatorio de
la
Workplace Academy
para medir y,
sobre todo, compartir tendencias,
experiencias y buenas prácticas, se
presentan algunas de las conclusio-
nes que más generalmente se po-
drían aplicar. Otros resultados de ca-
sos específicos y escenarios particu-
lares se han compartido sólo con las
universidades implicadas.
Hemos observado que el término
de productividad como tal, es poco
usado en ambientes educativos y no
se identifica como un aspecto a con-
siderar en el diseño de espacios o
de los entornos de trabajo. Otros
muchos aspectos como ergonomía,
concentración, iluminación, ruido,
etc., sí se consideran, pero de forma
independiente. Al hablar de produc-
tividad se debe incluir lo que hago
y cómo lo hago, pero considerando
cuánto me cuesta hacerlo. Esa com-
binación de elementos hace que se
integren elementos no considerados
hasta ahora como son los servicios,
y el coste de los mismos.
La mejora en los modelos de ex-
plotación de FM en activos con gran-
des superficies, como son los de las
universidades, llegan a suponer aho-
rros que pueden alcanzar el 15 ó
20%. La reducción de los costes de
operación de los inmuebles, pue-
de suponer un gran impacto en las
cuentas de resultados de las univer-
sidades. Esto se puede traducir en
La mejora en los modelos de explotación de FM en
activos con grandes superficies, llegan a suponer
ahorros que pueden alcanzar el 15% ó 20%