

50
ARTÍCULO TÉCNICO
GESTIÓN DE
Espacios
de los profesores más antiguos. En
la mayoría hay proyectores o fijos o
bajo demanda y en algunas hay pi-
zarras inteligentes, pero nos dicen
que se usan muy poco o nada.
(ii) Áreas social y de servicios, aquí
agrupamos los espacios como ca-
fetería o restaurante, también las
tiendas de estudiantes, de fotoco-
pias o libros, gimnasios donde los
hay, etc. Son espacios que están
abiertos a un público estudiantil la
mayoría del tiempo. Muchas de las
áreas están ocupadas por conce-
siones a externos que los explotan
para la universidad. Tienen poca
sofisticación y cuando les pregunta-
mos sobre los servicios que tienen,
nos suelen decir que “es lo que hay
y siempre ha sido así”. Muy poca in-
versión en reformas o moderniza-
ción. No se ve el valor que podrían
llegar a aportar.
(iii) Área de profesores, son los es-
pacios reservados exclusivamen-
te al uso de profesorado. Desde
las salas de profesores, sus despa-
chos, las zonas de reunión privadas
o las zonas nobles del rectorado y
dirección. Aunque el uso es exclusi-
vo de cada uno, eventualmente al-
gunos profesores usan sus despa-
chos como zonas de tutorías y re-
es decir, con una puerta, el resto se
han convertido en espacios ocupados
por alumnos haciendo alguna activi-
dad, por lo que la clasificación a veces
ha sido un poco ambigua. Para la pre-
via identificación y posterior clasifica-
ción de los espacios, un aspecto de-
terminante es la antigüedad y arqui-
tectura del inmueble y, sobre todo, el
hecho de haber incorporado nuevos
edificios en los últimos años al con-
junto de los campus. Cabe destacar
que, aunque los edificios puedan te-
ner menos de 10 años, se sigue sien-
do muy conservador en los diseños y
las formas de entender los espacios,
con pasillos perimetrales y despachos
o aulas a los lados, siendo el conjunto
poco flexible a cambios.
Las áreas generales en que se divi-
de el estudio son:
(i) Área pedagógica, que incluye au-
las, talleres y los espacios donde se
imparten las clases y donde inte-
ractúan principalmente los alumnos
y el personal docente. Son los es-
pacios con mayor necesidad tecno-
lógica pero donde se siguen usan-
do pizarras con tiza en la casi tota-
lidad de las aulas visitadas. Algunas
por temas de salud las han sustitui-
do por rotuladores o marcadores
en seco, pero no sin las protestas
nar. Por eso no tienen grandes que-
jas: “estamos a lo que estamos” nos
decían algunos, “y el resto da igual”.
En un estudio en paralelo que hi-
cimos sobre la generación
millen-
nials
donde se entrevistaron a casi
5.000 jóvenes, la mitad todavía en
la universidad y la otra mitad ya tra-
bajando, se observó cómo la im-
portancia del entorno de trabajo
era más importante al empezar a
trabajar que cuando estaban estu-
diando. Esto demuestra que no se
les ofrecen espacios tan adecuados
como los que luego tiene en los lu-
gares de trabajo.
(iv) Por último, los visitantes, que
pueden parecer un grupo de poco
interés, pero las tendencias apun-
tan a que pueden aportar benefi-
cios a la marcha de las universida-
des sumando una masa crítica de
clientes o posibles usos no conside-
rados hasta ahora, lo que requieren
es accesibilidad a servicios y simpli-
cidad. Un dato recogido es que de-
mandan más información del cam-
pus y más clara. La frase “aquí nos
perdemos” la hemos oído muchas
veces. Cuando te acostumbras a
la universidad es fácil, pero si es la
primera vez que vas, es muy difí-
cil ubicarte y moverte con facilidad.
Ésta es una prueba de que no están
pensadas para visitantes, pensemos
en la diferencia del nivel de señalé-
tica que hay en un hospital.
El entorno
Una vez que conoces a los actores
hay que ubicarlos en el escenario. En
el estudio llevado a cabo en cada uni-
versidad, se analizan todos los espa-
cios dentro de las mismas. En princi-
pio las casuísticas y repartos de los
mismos son diversas y no se pueden
extrapolar, por lo que hemos toma-
do la misma decisión que en el apar-
tado anterior, y usado unas pautas ge-
nerales comunes. Hay que destacar
que aparte de los espacios cerrados,