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GUÍA

CONSULTORÍA Y

Gestión FM

Un aspecto poco considerado de

uso de los LED es el de la aparición de

los armónicos. En realidad aparecen

por el uso de sistemas semiconducto-

res (diodos, triac, etc.) y al tener que

convertir la señal sinusoidal alterna en

continua. Por decirlo de forma senci-

lla, es como un ‘ruido’ que se introdu-

ce en la red eléctrica y viaja allá donde

llega la corriente. Las consecuencias de

este ruido pueden provocar desde un

sobrecalentamiento de la línea, a caí-

das de sistemas, errores de medida o

consumos, e incluso afectar a las seña-

les de audio y vídeo si no están bien

aisladas o en fases distintas del circui-

to. La denominación es distorsión de

armónico total (THD -

Total Harmonic

Distorsion

), un valor de THD superior a

15% evidencia una electrónica de con-

trol de baja calidad y durabilidad. Una

tasa THD alta puede hacer saltar los

diferenciales si no están muy bien pro-

tegidos. Los armónicos se pueden fil-

trar, por supuesto, pero es un coste

más que hay que añadir a la inversión.

Inversión

La principal desventaja de los LED es

su coste, ya que en comparación con

las lámparas convencionales, éste es

bastante elevado. No se puede dar un

intervalo de precios, pues estos de-

penden de muchos factores como la

marca, modelo, calidad, etc. Sin em-

bargo, sí se puede decir que a pesar

del mayor precio de los mismos, su in-

versión, si el encendido es de más de 8

horas al día, teóricamente se amortiza

en unos dos años. Una vez amortiza-

dos, los LED sólo generan ahorros. En

potencias grandes a partir de 100W,

es muy poco competitivo siendo su

los dimensionados de Facility Manage-

ment. Además, es importante señalar

que es necesaria una menor cantidad

de materias primas para las lámparas

de sustitución, y que al ser un sistema

ligero y de fácil transporte se reducen

los costes de logística y almacenamien-

to y hay menos roturas.

Cabe añadir que para que salgan

los cálculos de inversión, consumos y

amortizaciones, se barajan cifras que

pueden ser inciertas. Si, por ejemplo,

los LED no trabajan en las condiciones

idóneas, se puede acortar su vida útil

real, y en consecuencia las expectati-

vas de la inversión.

Como ya se ha mencionado, uno de

los mayores inconvenientes de la ilu-

minación con LED es que las tempera-

turas alcanzadas en el interior del ele-

mento (unión T) pueden hacer que el

equipo se deteriore o falle antes de lo

esperado. Si ese calor no se disipa co-

rrectamente, provoca una degrada-

ción anual mínima del 20%, en forma

lineal, del poder lumínico del LED. Si

después de media hora de funciona-

miento se supera en 20º C la tempe-

ratura ambiente, el calor no se está di-

sipando correctamente y causará de-

gradación lumínica acelerada. A par-

tir de 65ºC la mayoría de los LED se

estropean. Es vital que los disipado-

res sean de aluminio y con mucha su-

perficie de disipación, esto nos garan-

tizará mayor tiempo de vida de la lám-

para. Esto puede influir en su decisión

de usarlas en fábricas o lugares donde

se realicen procesos industriales, que

suelen conllevar altas temperaturas.

No sólo debemos vigilar el LED si no

la electrónica que lleva asociada, que

suele fallar antes que el propio diodo.

clase A, superando notoriamente a la

gran parte de las tecnologías actuales y

con la ventaja de que al LED todavía le

quedan grandes posibilidades de me-

jora mientras que la incandescencia,

fluorescencia y las lámparas de descar-

ga son tecnologías muy maduras con

escasas perspectivas de evolución.

Instalación y mantenimiento

La gran mayoría de instalaciones de

iluminación están preparadas para fun-

cionar con corriente alterna y a 220

voltios. Los LED, a diferencia de las

bombillas incandescentes o fluores-

centes, trabajan en corriente continua,

y con un menor voltaje, con lo cual es

necesario un controlador (

driver

) que

convierta la corriente alterna en con-

tinua, además de disminuir el volta-

je hasta el necesario de trabajo. El

dri-

ver

va a estabilizar la tensión, lo que a

su vez estabilizará el flujo lumínico y

la temperatura del LED. Por tanto, los

controladores o

drivers

son esenciales

para operar los sistemas de ilumina-

ción basados en LED y obtener los be-

neficios que se les otorgan (larga vida

útil, gran eficiencia energética, etc.). En

lámparas pequeñas o de uso domés-

tico el

driver

suele estar incluido en la

propia lámpara y no es visible, pero en

lámparas y luminarias LED de alta po-

tencia y aplicaciones destinadas a usos

industriales, constituidas por múltiples

chips

LED, los

drivers

son generalmen-

te externos.

Aparte de los gastos asociados al

propio LED, debemos tener en cuen-

ta el de transformadores, controlado-

res, reguladores y toda la circuitería de

apoyo. Lamentablemente estos dispo-

sitivos eléctricos tienen la misma vida

útil que el resto de sus competidores.

La larga vida del propio dispositivo

LED lleva implícito no sólo una reduc-

ción de los costes de mantenimiento,

por la disminución considerable de los

costes de la mano de obra de sustituir

la lámpara, sino un aumento de la dis-

ponibilidad, aspecto fundamental en

Al LED le quedan grandes posibilidades de mejora

mientras que la incandescencia, fluorescencia y

las lámparas de descarga son tecnologías muy

maduras con escasas perspectivas de evolución